Desmontando mitos sobre la fruta

Como prometimos la semana pasada, ya estamos aquí. Hoy comienza nuestra misión: hacer que os convirtáis en expertos en nutrición, contaros todo lo que tenéis que saber sobre nutrientes y alimentos y resolver todos aquellos mitos nutricionales que durante años nos han hecho creer.
Y nos apetece comenzar a aclarar las cosas con la fruta: le debemos mucho, sólo nos aporta cosas buenas y, a veces, no sabemos valorarla como se merece.



MITO 1. Tomar fruta después de comer engorda.
Totalmente falso. Toma fruta cuando quieras, a la hora que quieras: antes y después de comer, como tentempié, sola o combinada con otras (¡ummm qué rica macedonia te puedes preparar!…). Es más, ningún otro postre es más recomendable que la fruta.
Nadie engorda por tomar fruta. Engordan otros alimentos, que nunca encontrarás (por suerte) en la frutería de tu barrio.
Únicamente aconsejaríamos tomar la fruta antes de comer si buscas un saciante natural, que evitará que abuses de lo que no debes en la mesa.
Por otro lado, tampoco es cierto que la fruta siente mal por la noche ni a ninguna hora del día…. Son inadecuadas las cantidades. Una cosa es que una fruta pueda causar malestar en caso de determinados problemas digestivos y otra muy diferente sostener que comer fruta por la noche sienta mal al conjunto de la población.

«Más que por la cantidad de azúcar o las calorías que te pueda aportar, elige qué fruta comprar en tu frutería del barrio según la temporada»


MITO 2. Si estoy a dieta no puedo tomar frutas como plátano o uvas, ¡tienen mucho azúcar!
Puedes tomar cualquier fruta, es más, ¡debes tomarla! No tenemos por qué renunciar a ningún tipo de fruta por el azúcar que contenga, no es cierto. Y son imprescindibles sus vitaminas, minerales y antioxidantes.
Por mucho azúcar que contenga, ninguna fruta tendrá más azúcar que cualquier zumo procesado de esos con los que creemos estar dando un sustituto a nuestros hijos, mientras que ningún otro alimento sustituirá los nutrientes que nos aportan el plátano, las uvas y la sandía o el melón, los “4 terribles”, tan criticados ellos injustamente, pobrecitos.
Más que por la cantidad de azúcar o las calorías que te pueda aportar, elige qué fruta comprar en tu frutería del barrio según la temporada: por ejemplo, en febrero y marzo las fresas estarán en su mejor momento de consumo, además de a mejor precio. O pregunta a tu frutero por la procedencia de las frutas y elige producto de aquí, de cercanía… ¡Vivan las naranjas de Palma del Río!


MITO 3. Es mejor pelar la fruta para evitar posibles residuos de plaguicidas.
Muchas personas tienen la costumbre de pelar la fruta sin tener en cuenta que es la parte más rica en nutrientes. Según los expertos basta con lavar concienzudamente la fruta antes de tomarla para eliminar restos de pesticidas. Por si fuera poco, los últimos estudios detectan un déficit de vitaminas A y E, así como de minerales como el magnesio, con lo que se hace más evidente lo recomendable de no desechar la piel.


¿Quieres datos? Ahí van unos cuantos:
– La parte externa de las frutas tiene entre 3 y 10 veces más de vitaminas, micronutrientes y antioxidantes que la pulpa.
– Al pelar una manzana se elimina hasta un 11% de la cantidad de fibra, y un 34% al pelar una pera. La fibra sirve no sólo para favorecer el tránsito intestinal, sino para regular el nivel de glucosa y colesterol en sangre.
– En la piel de la uva está la mayor concentración de resveratrol, un potente antioxidante.


Esperamos, con nuestros argumentos, haberte aclarado algunas dudas, y haberte dado razones de peso para que vueles a tu frutería y te sumes a nosotros, adictos a la fruta y a sus cualidades.

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